viernes, 20 de abril de 2012

Ensayo # 7: "Yo Confieso" (1953)

Si bien el tema del suspenso fue una constante durante toda la obra cinematográfica de Alfred Hitchcock, el filme I Confess (Yo Confieso, su nombre en español), producido en 1953, utiliza la afectación psicológica de los personajes  para envolver en un ambiente denso y lleno de preocupación al espectador. En todas las películas antes analizadas, tiene más peso dentro del relato las acciones que los protagonistas realizan: el asesinato, la investigación, la persecución, las trampas, las sospechas. En Yo Confieso, la gran mayoría del acontecer fílmico se centra en la incertidumbre y los diversos procesos de transferencia de culpabilidad que sufren los involucrados.


La historia parte del asesinato del abogado Monsieur Villete. El ejecutor del crimen, Otto Keller, sacristán de una iglesia en Quebec, corre inmediatamente a dicho templo, buscando alivio a la pena que lo acongoja (su intención inicial era perpetrar un robo, la empresa se salió de sus manos). Frente a la oscuridad que reinaba en el edificio, entrando al templo iluminado, aparece el Padre Michael Logan. Este simple evento, que puede pasar desapercibido, está cargado de todo un simbolismo que anuncia desde muy temprano en la película el papel moral que tendrán ambos personajes en el relato. El Padre Logan escucha unos ruidos extraños, provenientes de la parte oscura de la iglesia, toma una vela y se dispone a indagar quién puede estar allí a tan altas horas de la noche. La vela, símbolo de su autoridad, transparencia y sabiduría, le ayuda a descubrir el turbio motivo de los rezos de Otto: allí mismo, Keller le pide al Padre confesarse ante Dios, y le revela que ha cometido un asesinato.

La primera transferencia de culpabilidad tiene lugar en el acto de confesión. Por una parte, el Padre Logan carga con saber quién es ha cometido el asesinato. No obstante, su posición como sacerdote, más concretamente su obligación de guardar secreto de confesión, le impiden realizar cualquier tipo de denuncia. Esto da cierta sensación de seguridad a Otto, quien confía en el proceder acorde a la profesión de sacerdote del Padre. Más aun, Otto busca por todos los medios de dirigir las sospechas e investigaciones de la policía hacia Logan (asegurar que el Padre venía entrando a la iglesia en horas de la noche; escondiendo el abrigo ensangrentado, supuestamente de Michael, con el fluido vital de Villet en el baúl personal del Padre), asegurándose así la salvación de su propia vida.

La trama adquiere una complejidad cuando aparece Ruth Grandfort, una mujer casada, cercana al Padre Logan. En un pasado, Michael y Ruth fueron novios, pero la guerra, las experiencias y el tiempo los distanció. La muerte de Villete los beneficiaba, ya que este había amenazado con revelar al esposo de Ruth, Pierre Grandfort, que ambos pasaron una noche (protegiéndose de una tormenta repentina, según se indica cándidamente en el relato) en una pequeña cabaña de su propiedad, si Pierre no le hacía favores relacionados con evasión de impuestos. Sin embargo, el panorama cambia cuando Logan le dice a Ruth que lo investigan por el asesinato del señor Villete.
El sentimiento de culpabilidad/complicidad que experimenta el Padre Logan, aunado con la incertidumbre y la mancha a su imagen que significa una investigación policial en su historial, ahora es transmitido a Ruth, quien se siente en la responsabilidad de limpiar la reputación de su querido. Al realizar un largo testimonio sobre su relación con el Padre Logan, tratando de servir como testigo para demostrar que él jamás habría podido cometer el asesinato, termina por darle un motivo al presunto crimen de Michael, seguido de cerca por el Inspector Larrue, quien está dispuesto a retorcer la evidencia con tal de comprobar sus sospechas: venganza por un conflicto pasional.

La carga psicológica de todo el relato, la serie de eventos infortunados y las ataduras que impiden cualquier tipo de respuesta, recae sobre el Padre Logan. Aquella toma sublime, en la que se muestra en primer plano la sombra de Jesús cargando su cruz, escoltado por la guardia romana, no puede ser más representativa del estado anímico de Michael. Su reputación, ahora manchada, aun llegando a comprobarse que no asesinó a Villete, no terminará de limpiarse.
De alguna manera, el Padre Logan nunca ha sido del todo inocente, conocido ahora su pasado y presente amoroso con Ruth. No solo eso, son los pecados de Otto los que están sobre sus espaldas, y es su deber cargar con ellos hasta los tribunales, expiándolo a Keller de toda culpa. Como el mismo Jesús, en la tradición cristiana, debe asumir su amarga obligación en soledad, sin capacidad de compartir sus angustias con nadie. Como bien señalan Chabrol y Rohmier, Logan asume una responsabilidad que no le compete y de manera simultánea es exiliado en su propia soledad (Chabrol y Rohmier, 2010, p 125).
La culminación del relato de Yo Confieso no puede ser más dramática. Luego de ser enjuiciado, el Padre Logan es declarado como “No culpable” del asesinato de Monsieur Villete. No fue posible limpiar su imagen, y para el público que acudió al juicio, Michael es el responsable del crimen, aunque no existieran suficientes pruebas. Es previsible el futuro turbio que le depara al Padre y a Ruth, de no ser porque Alma Keller, esposa y cómplice de Otto, no soporte más la culpa que también le embriaga y trata de librar de toda responsabilidad a Michael. Una bala se interpuso entre la verdad y el mundo, y Alma cayó muerta por su propia pareja. Otto se encierra en lo alto de un hotel, disparando a diestra y siniestra. Al verse acorralado, termina por tachar a Logan de cobarde, pensando que a fin de cuentas, el Padre había abierto la boca en su contra. Otto muere pagando por su crimen, y el padre Logan termina parcialmente librado de la sombra que lo cercenaba.
El tema de la culpabilidad en la obra de Hitchcock, especialmente en Yo Confieso, ofrece varias enseñanzas, fruto de la misma visión de mundo Hitchcockiana, al espectador. El mundo se encuentra lleno de malas intenciones, de personas que harán lo posible por no verse involucrados en una situación que perjudique su bienestar, y que sacarán provecho de la menor oportunidad para sacar ventaja por sobre la integridad de otros (Otto y Villete son, en este caso, reflejo de ello). Además, nadie está del todo libre de culpa, y esto es visible en la figura de Logan que, a pesar de no ser responsable del asesinato de Villete, su pasado ensucia sus intenciones de ser una persona completamente intachable.
Como es usual, Hitchcock frecuenta salir en sus propias películas.
Esta imagen corresponde a la primera secuencia, en los primeros segundos, de la cinta Yo Confieso.

Bibliografía
Chabrol, C., & Rohmer, E. (2010). Hitchcock. Buenos Aires: Ediciones Manantial SRL.
Internet Movie Database. (s.f.). Yo confieso (1953) - IMDb. Recuperado el 20 de Abril de 2012, de http://www.imdb.com/title/tt0045897/

Fuente de Multimedia
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